6 años han pasado desde que pequé contra Dios poniendo mis ojos y mi corazón en el lugar incorrecto y durante mucho tiempo a pesar de saber y entender la gracia de Jesucristo, muchos de los “fantasmas del pasado” lograban perseguirme. El temor al ¿qué dirán? y la falta de identidad en Dios son sólo algunas de las luchas que tengo hoy en día.

Pero así como puedo tener como parámetro esta fecha del pasado, creo más que oportuno este post como una manera de reconocer que soy una pecadora como todos los demás, dejar el temor al hombre y darle gloria y honra a Cristo por Su maravillosa obra redentora en mi vida.

En la debilidad de mi corazón engañoso y mi humanidad, Cristo ha sido glorificado y Su poder perfeccionado lo que me hace preguntar como el salmista David:

¿Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? Salmos 8:4

Y la única respuesta es: ¡SU GRACIA!

Su gracia me ha salvado, me ha liberado, ha puesto gozo en mi alma… ¡WOW! Es un gran privilegio haber sido comprada con la sangre de Cristo. Es glorioso saber que Dios, el creador de los cielos y la Tierra ha puesto Su mirada en mí, ha extendido Su brazo de amor y ha derramado gracia sobre gracia sobre gracia a tal punto de sorprenderme una y otra vez.

El objetivo principal de este post, es primeramente dar gloria a Cristo por lo que ha hecho en mí y luego dar testimonio de como ha cambiado cada área de mi vida desde que Él abrió mis ojos a Su verdad y amor. He pasado de ser interesada, egoísta, vanidosa y miles de pecados que aún no conozco, a ser literalmente barro en manos del alfarero. He podido sentir los golpes que han hecho doblegar mi carne para ser moldeada por Él cada día de mi vida. He sido probada con las cosas que más me duelen humanamente como inseguridad, mi autoestima, la forma de mi cuerpo… pero todas esas cosas me han hecho sumergirme en las Escrituras para revelarme la verdad del evangelio y lo que realmente importa.

No es que lo haya alcanzado ya (como dice Pablo), al contrario, este post evidencia que aún me falta mucho. Y por eso quise escribirlo. Si al igual que yo, has estado en el lodo cenagoso y has podido vivir la maravillosa experiencia de ver el brazo de Dios extenderse y sacarte de allí, ¡compártelo! Pues como escribió una querida amiga ayer:

El avivamiento se mueve sobre las alas de los testimonios.

Así que lo siento temor: ¡LA GRACIA REDENTORA DE CRISTO TE HA REEMPLAZADO! 😀


♥

Author: Masiel Mateo

Hija de Dios por gracia y con una pasión por ayudar a jóvenes a lidiar con temas importantes de la vida cristiana y a compartir su fe en Cristo a través de las Redes Sociales.

Actualmente forma parte del ministerio Integridad y Sabiduría manejando las redes y el website de la Iglesia Bautista Internacional, donde también sirve en el ministerio de adolescentes PaNaS.